Pásenle a lo barrido y a lo barrial

Hijo de un luchador. Fan de Extremoduro y de Manic Street Preachers. Adicto a las botas vaqueras. Coleccionista de sombreros vaqueros y cintos piteados. Aficionado al jazz, vago y autodidacto. He trabajado como despachador de pollo frito, chalán de frutería, fabricante de jocoque casero, lavaplatos en una pozolería, dependiente en una tienda de discos, bodeguero de panadería y vendedor de cerveza en el estadio Corona.

miércoles, 2 de abril de 2008

Queremos tanto a Kendra


Quien haya dicho que la más pura soledad masculina se cura con champán y cocaína mintió. También existe otra manera más sensata de aliviarla y es, lo sabemos, los brazos de una rubia. Así como los caballeros las prefieren, según dicta el lugar común. Pero hay niveles. Así que muy pocos pueden ejercer el derecho de procurarse una güerita de 21 años de nombre Kendra Wilkinson, quien viene siendo como el sueño de cualquier latin lover. Por desgracia es la realidad de un solo Playboy: Mr. Hugh Hefner. Un refugiado del affair. El capo del flirt.

Pero Kendra no viene sola. Ahora que la modalidad combo se ha apropiado hasta de nuestras fantasías, una rubia + una rubia + una rubia es el paquete perfecto a solicitar en el autocar. El threesome de girls next door lo complementan Holly Madison y Bridget Marquardt, 26 y 32 años respectivamente. Juntas son las novias del octogenario Hef y estrellas del reality show Girls of the Playboy Mansion, que se trasmite todos los miércoles a las 22.00 horas por el canal E! Serie que este 5 de marzo inició su nueva temporada, la cuarta.

Kendra está en nuestros corazones. También en la portada de Playboy México del mes de febrero y en la edición gabacha del mes de marzo. Fanática de los deportes, es fiel seguidora de los Cargadores de San Diego, Kendrita nos seduce en primer lugar porque lleva en la sangre a California. Petisita culona y arrojada, rocker y hip hopera, peso y levedad, nos atrapa por su cuerpo, pero también por su personalidad. Hot por definición, de las tres guapas es quien guarda una relación más equilibrada con el mundo. Por supuesto cultiva su perfil shopgirl, sin embargo mantiene un fuerte vínculo con el lado oscuro de la "fuerza".

Desde Ovidio, las transformaciones más importantes de la historia son, sin duda, las de Gregorio Samsa, Anakin Skywaker y Kendra Wilkinson. El periplo kendra narra los avatares de una chica nacida en San Diego, que consiguió hacerse con una fortuna codiciada por la humanidad desde la inauguración de los decretos del arte pop: la televisión. Así como Samsa se valió del genio de Kafka para alcanzar su estatus de insecto; y Anakin necesito tres películas para convertirse en Darth Vader; Kendra se valió del status de Hef para volverse una celebridad. Aunque el papel de la última parezca un tributo a la cultura light, sostiene una profunda complejidad a la altura de los otros personajes antes mencionados.

El programa retrata la vida cotidiana en la mansión Playboy de las tres rubias y su relación con el magnate Hugh Hefner. Contra la producción: seducción, dice el sociólogo-filósofo francés Jean Baudrillard. En el juego de roles Kendra encarna la atracción, mientras que Holly y Bridget hacen suya la corrupción. Son unas auténticas stone cold foxies. Preocupadas ante todo por los aspectos de la vanalidad. Superficiales hasta el estigma. Por su parte, Kendra es la única cercana al existencialismo profesado a la manera de Camus. El de la persona que no encuentra su lugar en el mundo. Sea este un castillo de Playboy, Un canal con barra de entretenimiento para adultos o La nostalgia por la verdadera condición de la vecina de a lado, que lucha contra su propia incapacidad para lidiar con su edad, su belleza y su medio ambiente. Entonces surge la afirmación: ellas no están ahí para pensar. Correcto. Pero al ser Kendra ella misma, y no el estereotipo que impone la american beauty, le concede al reality contendido, involuntario si se quiere, en beneficio del espectador.

Los ganones somos los fans de la chaparrita. Disfrutamos observarla a la moda dominatrix, sólo por el placer de desencajar ante el ideal de perfección que siempre encaran Holly y Bridget. Qué sería de nosotros sin la chica salvaje. El grado de identificación se reduciría sin la sport girl. Al estar el programa dirigido al público masculino, urge la figura machetera de Kendra. La contraparte guarra y desmitificadora de la Barbie. El condimento real que contraste con la imagen plástica de las mujeres producidas en serie, como las muñecas de Mattel.

La principal protagonista de Girls of the Playboy Mansion es Holly. La novia primordial de Hef. Santa, como lo sugiere se nombre, pretende casarse con el dueño de la mansión. Bridget, podría considerarse la segundona. Siempre atenta a lo que dice la capataz Holly. Las dos se encuentran a gusto en sus papeles. El falso sentido de seguridad que profesan nos causa desconfianza. Es sólo el modelo de conducta para tanta gringuita de cara bonita y cerebro vacío que busca seguir sus pasos. A Kendra no le imposta ser la última en la lista de Hef. Ella es lo heavy, representa lo marginal. El deseo sin trámites.

En la historia de la revista, varias novias de Hef habían sido playmates. Privilegio del que no gozaban las girls next door, hasta que el magnate sucumbió ante las exigencias de Holly. Ya han aparecido dos veces. Y en la edición estadunidense de marzo de este año son calificadas como las Sex Star of the Year, por encima de hermosuras como Scarlett Johansson, Jenny McCarthy, Eva Mendes y Vida Guerra.

No hay duda. Queremos tanto a Kendra. Y queremos tanto a Hef. Por mantenerse 80 años en la cima a base de pura old school. Admirador de Casablanca, por capitalizar nuestras obsesiones por décadas en su revista. Porque es más difícil sobrevivir a los excesos que morir en el intento. Porque gracias a él podemos decir frases como esta: Mick Jagger es el Hugh Hefner del rock & roll. Hoy, que la novela histórica está de moda, aún hay un capítulo por escribirse. La ficción sobre Hef. La novela histórica tiene una deuda con el creador de las conejitas. En algunos años surgirán las tramas que continuarán alimentando el mito. El nombre de Hugh Hefner seguirá vigente en los próximos 150 años.

Y sí, queremos tanto a Hef, sobre todo por la pasional Kendra. Delgadita de cintura y abultadita de pecho. Rubia platino. “Lengua de caramelo, corazón de bromuro. Supervedette, puta de lujo, modelo, estrella de culebrón”.

En su cuento “El inmortal”, Borges plantea la teoría de que todos somos inmortales. Por lo tanto, hemos vivido todas las vidas. En algún momento, todos hemos sido Homero y hemos escrito La odisea. Si lo propuesto por Borges es cierto, yo prefiero postergar ese momento. Puedo resistirlo. Prefiero sentarme y esperar. Esperar mi turno para ser Hugh Hefner.

Publicado en Milenio Diario, 9 de marzo de 2008

4 comentarios:

be somebody baby dijo...

hola, estaba checando tu blog, esta bien para pasar el rato en la oficina. que onda contigo? de donde eres? de torreon? yo tengo familia en torreon? iba mucho cuando el hipermart era lo máximo. bueno, ya me voy... esto no es una invitacion desesperada a que leas mi blog jajajajajaja pero si quieres puedes hacerlo... then again, ni siquiera te conozco, pero pues mis social skills son de lo peor.

rogelio garza dijo...

órale, yo a duras penas tengo tele con unos cuantos canales abiertos y las únicas rubias que se ven son las del dos, el de las estrellas.
por supuesto que no se lo negaba a Kendra, pero sospecho que se trata de just another american blond, isn't?

qué pues?

I. L. dijo...

ay estos pinches blogueros!
me cagan las relaciones públicas!
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manatí:
chingón el texto, we

Chuy Beto 1971-? dijo...

Buen articulo. Me gusta esto si es cultura